El Salvador, 2 de marzo de 2021. En las elecciones legislativas y municipales de El Salvador, que se celebraron el domingo 28 de febrero, hubo múltiples ataques a la prensa en las distintas regiones del país centroamericano. Las principales alertas se registraron durante la reapertura, al momento de la votación del presidente Nayib Bukele y al cierre de los recintos electorales.
La Asociación de Periodistas de El Salvador registró 58 vulneraciones a la prensa en las votaciones durante las 5:00 hasta las 24:00 del 01 de marzo. Las mismas se dieron en los departamentos de Santa Ana, Ahuachapán, Sonsonate, Chalatenango, La Libertad, Usulután, San Miguel y La Unión.
Del total de las vulneraciones, 51 de ellas pertenecen a casos relacionados a restricciones al ejercicio periodístico, 4 fueron agresiones físicas y 3 fueron estigmatizaciones públicas o amenazas verbales. De igual forma, se encontró que 31 de los comunicadores eran hombres y 21 eran mujeres. Entre los agredidos están periodistas, camarógrafos, corresponsales y fotoperiodistas que trabajan para medios estatales, medios comunitarios, agencias internacionales, radios, medios digitales y medios televisivos.
Entre los principales agresores durante la jornada democrática estuvo la Policía Nacional Civil, que contó con 23 denuncias en su contra y los cuerpos de seguridad presidencial que tuvieron un total de 4 denuncias. Previo a que se celebren las elecciones, la Asociación de Periodistas de El Salvador registró 20 casos más de periodistas agredidos. Los números de casos incrementaron en un 350% comparando a los 24 casos registrados en las elecciones presidenciales del 2019.
La Asociación de Periodistas de El Salvador realizó un comunicado donde dijo que condena las agresiones físicas realizadas por los miembros del Orden Público hacia la periodista Jessica Orellana, el periodista Bryan Avela y otros dos comunicadores pertenecientes a la Revista Comunica. Por último, la Asociación lamentó los discursos estigmatizantes del presidente Bukele hacia la prensa y advirtió que esos casos deben verse como un aviso ante posibles afectaciones físicas, a sus equipos de trabajo e incluso a la vida.
