Journalist killed in Colombia in crossfire
August 14, 2020. Indigenous journalist Abelardo Liz died on 13 August from gunshot wounds to the chest and shoulder in the crossfire. The incident took place while covering a public order situation in Corinto, a Colombian municipality located in the department of Cauca, 85 km from Cali.
According to information from the Regional Indigenous Council of Cauca (Cric), members of the public forces fired on the population in the midst of the protests being held to evict indigenous communities in the area.
After the events, in addition to Liz’ death, the organization Tejido de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos denounced the aggression against two more journalists. One was hit in the abdomen and the other in the knee. They, along with Lis, were taken to the hospital in Cali, but only he died.
The Colombian organization maintains that this situation could have been avoided, but that the public forces prevented the timely entry of the vehicle, as well as the health personnel from paying attention to the communicators.
The Colombian Army’s maintains that it all happened in the context of an operation to evict a ranch where there was an indigenous community invading private property and that the soldiers never used their weapons against the indigenous community. However, Cric insisted that «the communicator was identified, located and killed by the Army».
In January 2020 Unesco published that although the number of journalists killed worldwide had almost halved by 2019, media professionals still faced significant risks. Moreover, the impunity in which the perpetrators of such crimes remain is almost total.
Fundamedios urgently calls on the authorities to carry out the necessary investigations to find those responsible for this crime. Journalists, being human rights defenders and guaranteeing access to information to the public, cannot be the target of attacks.
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Periodista es asesinado en Colombia en medio de fuego cruzado
14 de agosto de 2020. El periodista indígena Abelardo Liz falleció este 13 de agosto a causa de impactos de arma de fuego en el pecho y el hombro en medio del fuego cruzado. El hecho se registró mientras cubría una situación de orden público en Corinto, un municipio colombiano ubicado en el departamento de Cauca, a 85 km de Cali.
De acuerdo con la información del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), miembros de la fuerza pública dispararon contra la población en medio de las protestas que se adelantan con motivo del desalojo de comunidades indígenas en la zona.
Tras los hechos, además de la muerte de Liz, la organización Tejido de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos denunció la agresión a dos periodistas más. Uno fue impactado en el abdomen y otro en la rodilla. Ellos, junto a Liz, fueron trasladados hacia el hospital de Cali, sin embargo, solo él falleció.
La Organización colombiana sostiene que esta situación pudo evitarse, pero que la fuerza pública impidió el ingreso oportuno del vehículo, así como del personal de salud para que prestara una atención a los comunicadores.
Por su parte el Ejército colombiano sostiene que todo ocurrió en el marco de una operación de desalojo de una hacienda en la que había una comunidad indígena invadiendo la propiedad privada y que los soldados nunca accionaron sus armas de dotación en contra de la comunidad indígena. No obstante, el Cric insistió en que «El comunicador (Liz) fue identificado, ubicado y asesinado por el Ejército».
En enero de 2020 Unesco publicó que aunque el número de periodistas asesinados en todo el mundo se redujo en casi la mitad en 2019, los profesionales de la información todavía se enfrentan a importantes riesgos. Además, la impunidad en que quedan los autores de tales crímenes es casi total.
Fundamedios hace un llamado urgente a que las autoridades desarrollen las investigaciones pertinentes para dar con los responsables de este crimen. Los periodistas, al ser defensores de Derechos Humanos y garantizar el acceso a información a la ciudadanía, no pueden ser blanco de ataques.
